Esta no es una nota negacionista de la realidad, es una opinión crítica, pero constructiva de lo que nos sucedió a los defensores del cambio. Alberto sacó el 47,65 % de los votos. Mauricio sacó el 32,08 %.

La elección no la perdieron los defensores del cambio. Si entendemos al cambio como cualquier expresión no kirchnerista, el 52,35 % del los votantes expresaron no querer volver a esa opción, con la formula Macri-Pichetto como la mayor expresión de ese cambio al alzarse con un magro 32,08 % de los votos, lejos, por más de 15 puntos de la formula Fernández-Fernández.

Los que perdieron la elección fueron los #DefensoresDelCambio. La perdieron antes de empezar. El kirchnerismo no se valió del Big Data en la misma proporción que el oficialismo, y así y todo arrasó en las urnas. Los motivos pueden simplificarse a que antes, el día a día nos costaba menos a todos y había menos personas desocupadas o subocupadas, independientemente de si eso era así gracias a la ficción de haber pisado las tarifas por más de una década, el elevado proteccionismo comercial, de si nos endeudamos con Venezuela a tasas cercanas al 15 % en dólares en vez de con el FMI, o una larga lista de etcéteras que no voy a mencionar aquí ya que la idea de esta nota no es hacer una evaluación de la situación económica y social del país.

El problema, es que copiamos la estrategia de campaña del kirchnerismo del 2015.

En el 2015 Cambiemos, encabezado por Federico Morales del PRO, logró coordinar un equipo de voluntarios de casi 1 millón de personas a lo largo y ancho del país según las cifras publicadas por distintos medios. La idea del cambio prendió, mientras el kirchnerismo, encerrado en sí mismo, salió con una campaña basada en intentar convencer al “otro”.

El problema fue que no salieron a convencer a los de afuera, sólo reforzaban el mensaje entre sus propios militantes, se halagaban entre sí al contarse por qué eran la mejor opción y se olvidaron de salir a contarle eso al resto de la sociedad.

#DefensoresDelCambio, la estrategia ideada desde el laboratorio del PRO, y a la cual me opuse desde el primer momento, resultó exactamente en lo mismo. La única diferencia fue que se reemplazó el cara a cara por ceros y unos, por bytes de información, que se enviaban y recibían a través de WhatsApp con cierto efecto similar a un espejo, donde lo que dabas, luego lo recibías y viceversa.

Dicha estrategia, consistió, en una primera etapa, en la recolección de los datos de más de 300.000 voluntarios, ahora conocidos como #DefensoresDelCambio. Estas personas brindaron ciertos datos propios que permitieron segmentar a cada uno de estos voluntarios/defensores, suponiendo que uno generalmente se rodea con gente de pensamiento similar al de uno mismo, por lo que si a una persona en particular le acercábamos un spot publicitario, una pieza informativa o un meme político; sería muy probable que lo compartiese con sus amigos, amigas o amigues, lo que se transformaría en un voto a nuestro favor.

La campaña debía consistir en salir a convencer a los no convencidos, con piezas digitales, elaboradas por el equipo de campaña del gobierno.

¿Ya notaron el problema? Si la hipótesis central es correcta al afirmar que nos rodeamos de gente que piensa similar a nosotros, entonces estuvimos saliendo a convencernos entre nosotros mismos.

Incluso si la hipótesis es errónea, seguimos con un gran problema.

La idea, en términos generales, consistió en pedirle a los #DefensoresDelCambio que armen grupos de WhatsApp con sus conocidos y agregar a dicho grupo también a la cuenta oficial de #DefensoresDelCambio. Esta cuenta se encargaba de proveernos de videos, stickers, información e imágenes con datos de gestión del gobierno de forma diaria. ¿Es necesario decir qué está mal con esto?

En primer lugar, nadie va a meter al grupo de WhatsApp de sus amigos o su grupo de chat familiar a este bot. Eso quiere decir que seguramente deberíamos crear un nuevo grupo nosotros mismos e invitar a unirse a este a nuestros amigos. Allí sólo permanecerían los ya comprometidos con el cambio, el resto se retiraría del grupo en cuestión de segundos al descubrir en un abrir y cerrar de ojos el spam constante que allí se manejaría.

Peor aún, siendo este el equipo electoral que históricamente mejor entendió el uso de las redes sociales en Argentina, no se explica cómo se centró gran parte de los esfuerzos en una estrategia que no permite medir los resultados en vivo, ya que no podemos saber cuántas veces fue replicado un mensaje en WhatsApp ni qué tipo de reacción generó o a qué tipo de persona le llegó exactamente. Yo soy un gran partidario de la idea de que lo que no se mide no se puede mejorar, y esto aplica tanto a estrategias de marketing y ventas, como a la medición de la pobreza o el proceso de cura de una determinada enfermedad.

En este tipo de acciones hay que ser realistas ya que los recursos humanos, monetarios y el tiempo que tenemos son limitados.

De la misma forma en que nada sirve intentar convencernos entre nosotros mismos, de nada sirve intentar convencer de votar a la fórmula Macri-Pichetto a alguien que se identifica férreamente con el kirchnerismo y que sin importar el argumento al que se enfrente, jamás cambiará su voto por la formula oficialista (igual de inútil sería de su parte intentar convencer a uno de nosotros de lo contrario, ya que las diferencias de valores que hay de un lado y del otro, lamentablemente, parece que no se pueden saldar así como así, y esto habla mal de nosotros como sociedad, ya que tanto unos como otros, deberíamos tener la apertura mental suficiente para cambiar ciertas posiciones personales ante la evidencia de información empírica que contradiga lo que quizás creemos hoy).

Tenemos que salir a convencer al otro 20.27 % de la sociedad que también votó por no volver atrás, entendiendo claro, que hay votos del Frente de Izquierda que nunca votarán nuestra formula, pero entendiendo también que hay un porcentaje importante del padrón que no fue a votar en las PASO y que seguramente asistirá en las elecciones Generales de Octubre.

El día que planteé en el seno del partido que la estrategia de #DefensoresDelCambio no resultaría, recuerdo haber pedido que levante la mano quien ya había salido y convencido a 10 personas como nos pedían desde Casa Rosada. Nadie levantó la mano. Reenviar contenido por WhatsApp es fácil, así como también es fácil pedirle a un funcionario público que se saque una selfie en una obra y se la muestre a sus seguidores. Convencer a alguien de una proyecto político determinado, con un presente adverso, por el contrario, no lo es.

Si los #DefensoresDelCambio quieren que el cambio se materialice de verdad, deberán entender más temprano que tarde que se debe cambiar de estrategia; que sin abandonar el territorio digital, debemos avanzar sobre el territorio físico, el de las calles; sin caer en el error de intentar convencer al que ya es propio, ni de apuntar nuestros esfuerzos a quien nunca nos va a votar; aceptando los errores del gobierno como propios e intentando explicar la visión de país que tenemos, incluso con la adversidad que se desató en los mercados luego de las PASO.

Salgamos, pongamos la cara, expliquemos, convenzamos. Muerto sólo está quien no pelea, y en esta batalla (metafóricamente hablando) no podemos resignarnos. Aún faltan más de 70 largos días de cara a las Generales. El cambio se concreta ahora o nos volverá a gobernar una visión de país que no compartimos y que no consideramos correcta, fácil 12 años más si no muestran mucho la hilacha.

Esta no es una mera crítica desde el sillón de mi casa, en breve compartiré también (a las autoridades del partido en primer lugar) la idea de una nueva estrategia electoral para que la evalúen, ya que en esta elección todas las ideas deben ser bienvenidas y no debemos permitir que un árbol nos tape el bosque.

Ya realizamos la siembra, es hora de levantar la cosecha.

One thought on “No perdieron los defensores del cambio, perdieron los #DefensoresDelCambio

  1. María Josefina Esteban

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    Buen día Facundo, comparto plenamente tu opinión, tu mirada… Eso es lo q sucedió. Estoy realmente consternada con semejante resultado. Me cuesta entender q tantos argentinos puedan elegir una opción semejante, comprendo la decepción de muchos, aquellos q la pasan muy mal, hace falta q Cambiemos se ponga YA de pie y siga siendo la opción viable, la única -a mi modo de ver- garante de transparencia e institucionalidad, respeto por los valores democráticos y republicanos.

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